Una Breve Historia de África: África Precolonial, Colonial, y Postcolonial

Una Breve Historia de África: África Precolonial, Colonial, y Postcolonial

Dhoore Vaquero Sánchez-Pardo

- Especialista de Asuntos Africanos (Continentales)
- Pasante de una Compañía de Tecnología e Innovación en Lituania

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La cosa más oscura sobre África ha sido siempre nuestra ignorancia de ella.
— George Kimble

África es un tesoro. La geografía africana cuenta con una riqueza natural incomparable y, si hablamos de geología, se sitúa en el Viejo Continente. Estos dos hechos fueron propiciados desde que los europeos desembarcaron en costas africanas, transformando este tesoro lleno de recursos naturales en un lastre para África.

A lo largo de la historia, los africanos apenas han podido disfrutar de su riqueza ya que siempre se les ha adelantado un hombre extranjero.   

En el África precolonial existían cinco Estados modernos (entre los que se encontraba Egipto) y que no estaban bajo el control de Europa. Existían otros tres Estados autóctonos que convivían en el continente: Marruecos, el Imperio Otomano (su rama libia), el Sultanato de Zanzíbar y el Estado afrikáner. 

La característica común a los cinco primeros Estados era su condición de africanos (no eran colonias de terceros países) y su adelanto tecnológico. Sus ejércitos contaban con armas de fuego modernas y comerciaban con las potencias europeas. 

En general, en África predominaban los Estados de origen tribal, pequeños territorios bajo el poder de monarquías familiares, como el Reino de Yeke. La mayoría de estos Estados fueron desapareciendo según avanzaba el siglo XIX y con la llegada masiva de los colonos europeos. Los antiguos reyes fueron reemplazados por gobernantes ingleses y franceses. 

La llegada de los europeos al continente cambió radicalmente los antiguos patrones comerciales y del intercambio cultural. A pesar de que hacia 1800 la presencia de los europeos se limitaba a la Colonia del Cabo (ingleses), al Magreb (franceses) y las costas de Angola y Mozambique (portugueses), las potencias europeas tenían varios enclaves portuarios por toda la costa africana. España tenía puertos en el Golfo de Guinea, y Francia e Inglaterra tenían puertos desde Senegal hasta Gabón. 

Los europeos explotaron una forma de comercio (marítimo) que los reinos africanos no habían desarrollado. Los pioneros fueron los portugueses, asentándose en las costas orientales, donde comercializaron y compartieron espacio con el Sultanato de Zanzíbar, Estado que realmente pertenecía a los omaníes de la Península Arábiga. 

La presencia de los musulmanes favoreció la aparición de nuevos Estados. El Reino de los Lozi, entre otros desarrollaron el comercio de marfil y las plantaciones de caucho. Aparecieron imperios comerciales cuya economía estaba basaba en la exportación de materias primas (madera, oro, marfil…), dándoles mucho poder, pero no pudieron hacer nada contra la invasión europea. 

Conforme avanzaba el S. XIX, la ambición de los exploradores europeos también aumentaba. Los enclaves portuarios no eran suficientes como para controlar las riquezas del interior del continente. El descubrimiento en 1870 de la riqueza mineral del sur de África dio lugar a la lucha por esos territorios entre los países europeos. Esa rápida carrera llevó a siete países europeos a controlar el continente en menos de treinta años, hecho que afectó a los inestables Estados africanos, quienes vieron como unos extranjeros llegaban a sus tierras arrebatándoles todo.  

La superioridad militar fue responsable de que los europeos colonizaran todo un continente en tan poco tiempo. Durante décadas los africanos vieron vaciarse sus minas, cómo se cortaban sus árboles para beneficio de unos extranjeros blancos que contaban con el poder de la tecnología, el cual usaban a modo de ocultar la superioridad que creían tener sobre los subdesarrollados africanos. Según Bernard Von Bulow, ministro de asuntos exteriores alemán, la colonización de África en 1897 fue porque Alemania tenía derecho a “ocupar un lugar bajo el sol”.  Este derecho a ocupar un lugar bajo el sol fue la justificación de la colonización y la explotación de los recursos de territorios extranjeros. 

Dado que el control de África estaba suponiendo muchos enfrentamientos entre las potencias europeas, se celebró la Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885 para poner fin a los problemas que planteaba la expansión colonial en África. En ella Europa decidió el futuro y el destino de África. Tras la Conferencia solo dos países africanos conservaron su independencia: Etiopía y Liberia, la última bajo la protección de los Estados Unidos de América. 

Porque ser libre no es solamente desatarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás.
— Nelson Mandela

Después de los procesos de descolonización de Oriente Medio y luego Asia, le tocaba el turno a África a finales de los años 50. Sus líderes políticos soñaban con la independencia, la integración nacional y la modernización de sus países. La reivindicación nacional de las fronteras heredadas fue obra de élites políticos e intelectuales; en ningún caso contó con el respaldo popular. Los líderes africanos en aquella época eran socialistas y antiimperialistas. 

Fueron esas élites las que en 1963 acordaron en el seno de la Organización para la Unidad Africana aceptar las fronteras trazadas por los europeos en la Conferencia de Berlín.

Entre los dirigentes africanos que promulgaban la “liberación” de sus países encontramos a Macías Nguema en Guinea Ecuatorial, quien impuso una dictadura comunista prohibiendo la medicina occidental y la pesca para evitar la huida de su población, a la que acabó masacrando. Jomo Kenyatta reprimió a la oposición e implantó en Kenia un régimen de partido único; la corrupción y el favoritismo hacia su clan marcaron su larga presidencia. Tras una descolonización caótica, tomó el poder el congoleño Mobutu Sese Seko, que nacionalizó las empresas extranjeras y expulsó del país a los inversores europeos. La corrupción alcanzó una cantidad desorbitada. La fortuna personal de Mobutu llegó a superar la deuda externa de su país. A esta lista se pueden añadir a muchos otros dirigentes que empobrecieron el país al que supuestamente vinieron a liberar. 

Al colonialismo se lo identificó con el capitalismo, por lo que los líderes del África postcolonial rechazaron todo aquello relacionado con él. La mayoría de estos líderes se inclinaron hacia el llamado socialismo africano, el cual se asoció a la modernidad de la nación. Se nacionalizaron las empresas, los controles gubernamentales sobre sus economías aumentaron y se crearon monopolios. Con el pretexto de alcanzar una cohesión social y evitar así una desintegración política debido a la gran diversidad étnica, se impusieron sistemas políticos de un único partido. 

La lealtad debía ser hacia el partido y el Estado, ya no hacia las etnias. La justicia quedó bajo el control del partido único. Esto dio lugar a una rivalidad por ver qué líder y su clan se imponía para adueñarse el botín estatal. Los golpes de estados fueron frecuentes. 

Tras la independencia un cambio de los amos blancos por otros negros autóctonos que replicaron y aumentaron la explotación sobre la población civil. 

Entre los colonos europeos y los dirigentes del postcolonialismo lograron reducir un continente rico en materias primas en tierra de saqueo, ofreciendo al mejor postor petróleo de Sudán y Nigeria, coltán del Congo o bauxita de Guinea.  Todo ello haciendo abuso y empobreciendo a su propia población. Aquellos supuestos liberadores con sus actos convirtieron a las nuevas naciones africanas en dependientes de las ayudas externas.  

Antes de los años 60, el África subsahariana era autosuficiente y podía incluso exportar alimentos. Actualmente importa más del 40% de todos los alimentos que consume. Antes de los años 70, los países africanos apenas recibían ayuda extranjera; hoy casi un 50% del presupuesto anual de muchos de estos países depende de la misma y de las directrices del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM). Es el único continente en el que la pobreza ha aumentado, con la mayor tasa de analfabetismo del mundo y problemas de salud endémicos. Las instituciones africanas son débiles y las infraestructuras son escasas.

Durante años, la ayuda extranjera ha servido para costear hasta el 40% de la compra de armas por parte de los Estados africanos. Estas armas sirven para acabar con los opositores y a la población civil sin miramientos. Las matanzas, genocidios y guerras desatados en el África contemporánea han dejado muchos muertos y deterioro social, político y económico a su paso. Sólo las tres guerras del Congo desde 1996 han masacrado a seis millones de personas; la limpieza étnica de Sudán terminó con la vida de dos millones de personas. 

El final del colonialismo trajo esperanzas de que África podría progresar. Sin embargo, los movimientos de liberación nacional que fueron surgiendo en el continente fueron un desastre cuando llegaron al. Salvo algunas excepciones, la democracia nunca se ha podido consolidar en África dado que esta carece de una clase política y unas infraestructuras sociales que permitan su asentamiento. Por otra parte, se ha consolidado un neocolonialismo como el que surgió tras la repartición del continente en la Conferencia de Berlín. 

La política internacional ha escudado a déspotas dirigentes africanos en reiteradas ocasiones. Los gobiernos occidentales se muestran reacios a condenarlos, a veces, les brindan su apoyo o imponen su influencia a fin de proteger sus propios intereses. Muestra de ello es cómo este neocolonialismo se alimenta de los intereses económicos de algunos países como China, el cual ha multiplicado por tres sus exportaciones a África en un período de cinco años, llegando a convertir a Angola en su primer proveedor de petróleo. También ha realizado grandes inversiones en países como Kenia, Nigeria y Zimbabue. 

Ya no es suficiente con acabar con los regímenes dictatoriales. Es necesario terminar con las nuevas “democracias” africanas, las cuales sostienen un sistema meramente formal de elecciones para mantener la apariencia de legitimidad política. Innumerables fraudes ponen fin a los procesos electorales por ser poco fiables. 

Algunos políticos han manipulado o modificado la Constitución a fin de renovar su mandato. Son el caso de Guinea en 2001, Camerún en 2008 o la República Democrática del Congo en 2015. 

Por otro lado, la supuesta libertad económica que existe en algunos países africanos apenas alcanza a la población civil siendo el gobierno el que domina la mayor parte de la economía. África siendo un continente tan inmenso, rico en materias primas y deseosa de ser libre, aún no se ha liberado. 

El reparto de África se hizo arbitrariamente, sin respetar las características étnicas y culturales de cada país, lo que contribuyó a muchos conflictos actuales, tribus aliadas se separaron y tribus enemigas permanecieron unidas. 

No todo ha sido malo en la historia de África. Hemos visto el final del apartheid en Sudáfrica, el final de las largas guerras civiles entre Angola y Mozambique, el nacimiento del orgullo africano en torno a deportes como el atletismo y el fútbol, y la consolidación de la democracia en algunos países. África no está condenada a la miseria y a la explotación, pero en buena medida su destino depende de que los países occidentales ayuden a un desarrollo económico estable. 

Llegará el día en que la historia hablará. Pero no será la historia que se enseña en Bruselas, París, Washington o las Naciones Unidas... África escribirá su propia historia, en el norte y el sur, y será una historia de gloria y dignidad.
— Patrice Lumumba

— Dhoore Vaquero, 09 Agosto, 2017


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By Mutua Matheka, Wallpaper Monday [67] – Nairobi Sundowner
https://mutuamatheka.wordpress.com/2012/02/20/wallpaper-monday-67-nairobi-sundowner/
(Excellent Photography: https://mutuamatheka.wordpress.com/about/)

By Map by Bolton, based on Jean Baptiste Bourguignon d'Anville. - http://libweb5.princeton.edu/visual_materials/maps/websites/africa/maps.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17030780

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