Hacia una Unión Europea de la Defensa y Seguridad Común

Alicia Micó Llorens

- Especialista de Asuntos Europeos y de la UE
- Co-fundadora de la Asociación de la Universidad Alfonso X el Sabio para las Naciones Unidas

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Europa está buscando; sabe que tiene en sus manos su propio futuro. Jamás ha estado tan cerca de su objetivo. Quiera Dios que no deje pasar la hora de su destino, la última oportunidad de su salvación.
— Robert Schuman

Estas palabras fueron pronunciadas por Robert Schuman, uno de los padres de la Unión Europea. En 2017 esta frase vuelve a cobrar total vigencia. Aunque podemos afirmar que la Unión Europea es un hecho, aún hay muchos campos en los que la Unión debe que avanzar, como por ejemplo en la Unión Fiscal. No obstante, en este artículo y tras los acontecimientos de los últimos tiempos vamos a abordar la seguridad y defensa común de la Unión.

La política de defensa de la Unión Europea ha avanzado a gran velocidad este pasado año 2016, gracias o mejor dicho a pesar de la crisis existencial en la que está inmersa. Esta política no estaba tan presente en Europa desde que en los años cincuenta fracasara la creación del ejército europeo, es decir, de la Comunidad Europea de la Defensa (CED). 

En 1999, con la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam, el tema de la cooperación militar en la Unión volvió a ponerse de manifiesto. Con el Tratado de Lisboa de 2009 se desarrolló finalmente la Política Exterior de Seguridad y Defensa (PESD). Dicho acuerdo regula las bases sobre las que debe asentarse la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD). Pese a que anteriormente no se había podido conseguir, diversos factores entre los que destacan la crisis económica, el auge de los populismos, así como, los retos a los que la Unión se enfrenta en términos de política exterior y seguridadcomún han puesto en marcha el proceso. 

Al Este, la amenaza de Rusa en Ucrania, con la anexión de la península de Crimea en 2014 y la financiación de partidos extremistas en Europa, así como el despliegue de misiles en Kaliningrado, entre otros factores, han puesto en alerta a la UE. 

En el mediterráneo, la situación de Siria y la de Estados fallidos como Libia o Irak ha traído hacia Europa una oleada de refugiados que se cuentan ya por más de un millón desde 2015, haciendo dudar a los ciudadanos europeos la viabilidad del sistema de fronteras Schengen. 

No podemos olvidar el terrorismo que ha afectado a múltiples países de la Unión, eliminando las fronteras entre la seguridad externa e interna, obligando a dar un paso más allá en su lucha. Otros sucesos como el Brexit o la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ponen en relieve la necesidad de que los europeos avancemos en materia de defensa común. En mayo de 2016, el Eurobarómetro mostró que el 66% de los encuestados eran partidarios de que la UE interviniera de manera más marcada en política de seguridad y defensa. 

La primera vez en que la cláusula de defensa colectiva o asistencia colectiva se invocó fue tras los atentados del Daesh en París el 13 de noviembre de 2015. Esta cláusula está recogida en el artículo 42.7 del Tratado de Lisboa (TUE). El país que la solicita debe decir qué necesita y dónde, y la ayuda requerida se le prestará de manera bilateral no por parte de la Unión. La dificultad en su ejecución se encuentra en que no hay mecanismos reglados sobre como debe llevarse a cabo. Vista esta falta de ejecutabilidad, el Parlamento Europeo solicitó a la alta representante de la política exterior y seguridad común (PESC), Federica Mogherini, que esclareciera los modos de aplicación de la cláusula. 

Numerosos representantes de la Unión Europea, entre ellos el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, han afirmado la necesidad de que la Unión hable con una sola voz en el escenario mundial para lo cual es imprescindible contar con una seguridad y defensa común. De esta forma se logrará combatir el terrorismo y la radicalización, a través de un mayor intercambio de información entre los Estados, controlar la inmigración irregular, vigilar las fronteras exteriores y recuperar la libertad de movimiento en el espacio Schengen. 

En junio de 2016, Mogherini presentó la nueva Estrategia Global para la Seguridad y Política Exterior de la UE, su objetivo principal es implantar una estructura militar autónoma europea, con capacidad para actuar de forma independiente a la OTAN. La protección de los valores europeos dentro de la Unión pasa también por afrontar de manera conjunta los problemas como el terrorismo, las amenazas híbridas, la seguridad energética, laciberseguridad, la delincuencia organizada y las fronteras exteriores. Además, la guerra siria demuestra que la Unión debe estar preparada para actuar en crisis y conflictos de países vecinos, ya que terminan por afectar a su propia seguridad. 

Europa se sitúa en el segundo puesto mundial en gasto militar, tras Estados Unidos. No obstante, mientras que los países europeos reducían los presupuestos de defensa en los últimos años, otros Estados como China, Rusia o Arabia Saudí, han mejorado de manera muy notable su defensa. En palabras de la propia Comisión, "Europa sufre la ineficiencia del gasto debido a las duplicaciones, la falta de interoperabilidad, las brechas tecnológicas y las insuficientes economías de escala de su industria." Juncker cifró entre 25.000 y 100.000 millones de euros lo que la falta de cooperación en términos de seguridad y defensa cuesta a la Unión cada año. 

Las negociaciones del Brexit son otra circunstancia que hay que examinar. El Reino Unido podría perder su acceso a la orden de detención europea, al sistema de información de registros criminales europeos o a las bases de datos de huellas y ADN del sistema de información Schengen, que ha entrado en vigor este año. En el peor de los casos, podría incluso salir de la Europol. Los británicos son la mayor potencia militar de Europa, sin embargo, no debemos olvidar que Londres ha vetado el desarrollo de la PSCD por lo que su salida de la Unión podría impulsar una defensa europea autónoma. 

El eje franco-alemán, junto con el apoyo de España e Italia que deben aumentar su gasto militar, ante la pérdida de la mayor potencia militar europea, con capacidad nuclear y presencia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han virado hacia la Unión Europea de la defensa. Esta política no es contraría o sustitutiva a la OTAN, sino un complemento necesario para la UE. Varios agentes explican esta necesidad: la inestabilidad de Turquía, la cuestión de Chipre y el desgaste en la relación de la Unión con el presidente turco, la cuestión rusa y los países del báltico con el efecto que tienen sobre Ucrania, donde gran parte de la población quiere formar parte de la UE, las tensiones en Polonia, así como la llegada de Trump a la Casa Blanca quien se muestra altamente crítico con la OTAN. 

Visto el panorama actual y la necesidad real de la Unión de avanzar en términos de cooperación en defensa y seguridad ¿podríamos hablar de la creación de un ejército europeo? 

Las culturas de defensa de los diferentes Estados Miembros y la falta de visión conjunta de cómo utilizar las fuerzas de la UE dificultan que la idea de un ejército europeo sea plausible en el corto plazo. Pese a esto, la Unión puede y debe reforzar los mecanismos ya existentes de defensa europea. 

Europa se encuentra inmersa en una crisis existencial que requiere un salto cualitativo, que parece haberse puesto en marcha, hacia una política de seguridad y defensa común que permita hacer frente a los retos inasequibles para el Estado-nación. En definitiva la Unión Europea necesita mayor unión política y decisión de los Estados miembros de la Unión. En palabras de Miguel Ángel Benedicto, periodista y profesor de Relaciones Internacionales:

Europa no solo debe dar pasos de gigante, también debe dejar huella.
— Miguel Ángel Benedicto
 
 

— Alicia Micó Llorens, 25 de Julio, 2017


Bibliografía:
Nota: Documento original (adjunto arriba) utiliza bibliografía de estilo Chicago Manual of Style

  1. Pasos de Gigante en la Defensa Europea, Miguel Ángel Benedicto, Política Exterior, Volumen XXXI, Enero/Febrero 2017, Número 175

  2. Oportunidades de la política de seguridad y defensa de la UE frente al Brexit y la Administración Trump, Ana Belén Perianes Bermúdez, Doctora en Seguridad Internacional,  accessed July 20, 2017 http://articulo30.org/politica-defensa/oportunidad-union-europea/

  3. Unión Europea, Parlamento Europeo, “La política común de seguridad y defensa,” accessed July 19, 2017, http://www.europarl.europa.eu/atyourservice/es/displayFtu.html?ftuId=FTU_6.1.2.html

  4. Gobierno de España, Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales, Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, “Versión consolidada del Tratado de la Unión Europea,” DOUE-Z-2010-70005 (2010) https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-Z-2010-70005

  5. Unión Europea, “Política común de seguridad y defensa (PCSD),” accessed July 20, 2017, http://eur-lex.europa.eu/summary/glossary/european_security_defence_policy.html?locale=es

  6. Unión Europea, “Política común de seguridad y defensa de la Unión Europea,” accessed July 20, 2017, http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=LEGISSUM:ai0026

  7. Gobierno de España, Ministerio de Relaciones Exteriores y de Cooperación, “Política Exterior y de Seguridad Común,” accessed July 18, 2017, http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/UnionEuropea/Paginas/PoliticaExteriorSeguridadComun.aspx

  8. Union Europea, Eloy Briceño, Flickr https://www.flickr.com/photos/eloybr/2698876223/in/photolist-57urSF-737TcE-diMSpN-diMU2g-TqY5RV-36UUPd-fUUVZu-Tm8aDU-bAXPjo-4PvSAs-brqfMJ-4QbFCh-eTegmD-fwr7t4-72WEaf-ayDBFC-7QytAd-7Ep1Q9-7Qv9bz-74E4Gq-a1fnpv-sYU3L-737Tcs-89XL5Y-7ieKo9-a1ier5-a1ievb-74E4cW-6XUtZM-6VeN33-6XuPvh-brqfry-7u1wcb-eTeiiz-5VGsn4-8r1TGg-fiyZ4L-aa4KvA-5fJUx6-fPR7TZ-fCdr4T-6Z6RoH-dbMxHf-eTehvT-eTqEqE-dbMtEt-hFJz3a-ptMrBP-hFHnPn-6VqUp

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